La autolesiones o autoagresiones consisten en hacerse daño a uno mismo. Casi siempre con el fin de escapar de emociones como: ansiedad, ira o frustración, estrés o tristeza. Por qué han aumentado tanto y qué hay detrás son las preguntas a las que intentaremos dar respuesta.
La autolesión entre adolescentes y adultos jóvenes ha aumentado en los últimos tiempos de forma preocupante:
Cada vez que se sienten mal utilizan la autolesión para escapar/evitar . Porque descubren alivio momentáneo al dolor emocional que sienten. Pero claro, cada vez tienen que recurrir más veces a la autolesión y aumentar la intensidad del dolor. El momento social no educa en el emociones que molestan y cuando aparecen no saben/no han aprendido a soportarlas. Detrás de las autolesiones está la incapacidad para manejar emociones.
La autolesión aparece en situaciones de conflicto. Se encuentran con una emoción que les hace sentirse muy mal y no saben calmar . Entonces a veces por imitación y otras por casualidad, empiezan marcándose con una regla o utilizando una cuchilla de un sacapuntas o una quemadura de un cigarro en alguna parte del cuerpo (piernas, brazos y abdomen es lo más común) lo suficiente para sentir dolor físico y escapar/aliviar el dolor emocional que sufren.
La autolesión no tiene por objetivo el suicidio, aunque puede aumentar las probabilidades de que aparezca ideación suicida debido a la mala gestión emocional que las desencadena.
Actualmente existen formas de ponerse en contacto con iguales a través de redes sociales o canales como telegram, discord, que fomentan las autolesiones y de difícil acceso para padres/adultos . Cuentan como hacerlo y que no les pillen, hablan de la sensación placentera que produce… Por extraño que parezca, existen videos-tutoriales en you tube/google los mismos que muestran como obtener ayuda, son la puerta de entrada a contenidos y testimonios que fomentan la autolesión. Las personas que buscan autolesionarse tienen códigos propios como hashtag que utilizan para llegar a grupos privados.
Sospechas de autolesión
En general, la preocupación de los padres o adultos del entorno se dispara cuando aparecen cicatrices. Algunos datos de alerta son:
- Cortes, arañazos, moratones, mordeduras u otras heridas recientes.
- Quemaduras producidas por frotamiento de la piel.
- Tener a mano cosas que se utilizan para autolesionarse: sacapuntas, cuchillas, tijeras afiladas, punzones…
- Usar mangas largas o pantalones largos para ocultar la autolesión, especialmente cuando hace calor.
- Tener dificultades para relacionarse con los demás. Cambios e comportamiento en los hábitos y rutinas: sueño, alimentación etc.
- Presentar conductas y emociones que cambian rápidamente y que son impulsivas, intensas e inesperadas.
- Hablar de impotencia, desesperanza o inutilidad.
Formas de autolesión
Las autolesiones suelen producirse en privado, de forma controlada y en la misma zona del cuerpo. Tener cicatrices y la profundidad de las heridas indican que lleva haciéndolo mucho tiempo. Algunos ejemplos de autolesiones incluyen:
- Cortarse, rasparse o pincharse con un objeto punzante. Este es uno de los métodos más comunes.
- Quemarse con fósforos, cigarrillos o con objetos punzantes calientes, como cuchillos.
- Marcarse palabras o símbolos en la piel.
- Darse golpes, morderse.
Los brazos, las piernas, el pecho y el abdomen son las zonas más frecuentes de autolesión. Pero cualquier zona del cuerpo puede ser objeto de autolesión. A veces, se usa más de un método.
Si la persona se altera, esto puede desencadenar el impulso de autolesionarse. Muchas personas se autolesionan solo algunas veces ,y luego dejan de hacerlo, este perfil responde a adolescentes que se autolesionan por imitación: alguien del grupo de iguales lo hace, lo ha visto en redes… Pero para otras, autolesionarse se puede convertir en una conducta repetida y la única manera de calmar la ansiedad.
Autolesiones: romper el círculo
Las autolesiones pueden aparecer por imitación, por influencia del grupo de iguales, por lo visto en redes. Puede que lo haya hecho solo unas cuantas veces, o que lo este utilizando como de escape/evitación para sentir. Ten en cuenta que en cualquier caso, necesita ayuda para aprender a gestionar sus emociones.
Si tu hijo se autolesiona no lo hace por fastidiarte, ni es culpa tuya, ni siquiera lo hace por llamar la atención. Sufre y no sabe resolverlo de otra manera. Es fundamental que tengas claro este punto y empatices para acompañarle en su proceso de superación.
Te contamos como la psicología puede enseñarle a olvidarse de autolesionarse y a gestionar sus emociones de otra manera. El objetivo es que leyendo este texto puedas entender el proceso que las mantiene y como revertirlo.
Autolesiones: observación y control
En el inicio es fundamental la observación y el control: necesitan un control externo que le ayude a evitar la conducta de autolesión que es impulsiva.
- Si se producen situaciones de malestar emocional. Buscar actividades alternativas a la autolesión p.e.: ir a lugares públicos.
- Busca en la habitación aquello con lo que se autolesione y retíralo
- Aparece mientras se ducha con cualquier excusa y fijate en su cuerpo
- Pídele que se pruebe ropa delante de ti con cualquier excusa
- Muchas veces, es necesario un ansiolítico que disminuya la sensación que produce el dolor emocional, consulta con su médico.
- Atiende el uso de su móvil: prohíbe su uso por la noche y si puedes controla en que canales y con quién habla
Autolesiones: aprender a sentir sin herirse
Vamos con la gestión de las emociones. El objetivo es sentir sin autolesionarse y para eso necesita la intervención de un profesional:
- Identificar cuando y qué siente. El cuerpo nos da señales de que la emoción «viene fuerte» y a cada persona se lo dice de una forma. Aprender a identificar que es lo primero que siento cuando me enfado, me frustro o me entristezco. Ya sea el pulso, el estómago, la alteración de la respiración ….
- Entonces tendrá que aplicar relajación puesto que es la respuesta contraria a la ansiedad. Ambas no pueden darse juntas, son incompatibles.
- «Me siento mal». A la par habrá que explicarle que muchas veces lo que piensa, está provocando lo que siente y que hay que aprender a tener otros pensamientos que neutralicen esa emoción intensa que no puede soportar. Al principio serán pensamientos distractores que junto con la aplicación de una relajación profunda y muchiiiiiiisimo esfuerzo por su parte, logren conseguir que vaya disminuyendo el malestar sin escapar con la autolesión.
Los cambios se trabajan desde el principio, una vez tiene la experiencia de sentir sin utilizar la autolesión, hay que entrar en lo que las mantiene: autoestima, relaciones sociales, autoexigencia, perfeccionismo, autodesprecio, sentimientos de culpa.
Autolesiones: la emoción no me daña
En esta fase son tres la áreas de cambio:
- Detectar los pensamientos que generan el malestar y sustituirlos por otros
- Aprender comportamientos distintos a los de antes para enfrentar aquello que genera malestar. P ej: salir con amigos y soportar las críticas de manera asertiva
- Sentirse mal y soportarlo
Esta es la parte más lenta de la intervención pero también la que generaliza lo aprendido.
Por último y fundamental. Necesita una situación nueva que le provoque el dolor emocional con la intensidad suficiente como para que ponga en marcha lo aprendido. Si esto ocurre y no utiliza la autolesión entendemos que su esfuerzo ha dado los frutos esperados y que gestiona el malestar sin necesidad de autolesionarse.


